Soledad en El Bolsón
Ya llegó la Primavera
Por Roberto Corral

Es un extraño fenómeno popular, Soledad Pastorutti.
En plena adolescencia, casi niñez surgió con una fuerza arrolladora y apoyo pocas veces visto. Desde Cosquín en 1996, su consagración fue definitiva. ¿definitiva?, nada lo es.
Su aparición coincidió con cierta necesidad de encontrarse nuevamente con el llamado folklore tradicional, mas directo y sencillo. Y se convirtió en un caso singular de popularidad, éxito de ventas, especie de producto aparentemente pre-establecido pero a la vez genuino.
Y la figura de Soledad, así sólo, sin apellido, con su revoleo de poncho y una energía desbordante y hasta ese momento nunca desplegada en un escenario de festival folklórico, fue motor de la aparición de otros solistas y conjuntos que comenzaron a habitar la oferta de gusto musical para una amplia franja de público.
La joven niña estalló y su paso por cada sitio de nuestro país significaba estar ante un mito en formación, sin presentar hasta el momento dotes extraordinarias de interpretación o estar dotada de una voz muy especial.
A pesar de su aún larguísima vida por delante, Soledad pasó por varios períodos artísticos y de vida. Alguien le sugirió que junto a Emilio Steffan se democratizaría y sería popular en toda Latinoamérica, para lo cual debía dejar el poncho y aceptar una pátina de aerosol estandarizante, aceptando el mote de cantante “latina”.
A la par de un natural desgaste y reconversión de mercado, su voz y sus interpretaciones comenzaron a mejorar, a estar mas cuidadas, mas profesional, estudio de canto mediante. Y encontró, quizás por los buenos consejos, buen acompañamiento o cierto aplomo ganado rápidamente en una muchacha, una ruta o camino del medio para afianzarse como artista.
Soledad estuvo el día de la Primavera en El Bolsón y gran parte de la Comarca estuvo allí con ella, en el escenario del predio de la Escuela Hogar, a la manera de anticipo de fiesta popular del verano.
El gobierno de la provincia de Río Negro, dentro de un programa de difusión cultural patrocinó su visita y organizó este encuentro, con la inclusión de otros grupos y solistas que sirvieron de artistas soportes.
Y Soledad desplegó un carisma, simpatía y profesionalismo singular en el escenario, presentando fundamentalmente su último disco, de muy reciente salida llamado “Diez años de Soledad”. En esta placa, que recorrió casi en totalidad, desarrolla nuevas canciones, algunas de su autoría mas el registro de temas registrados en vivo y clásicos del folklore. Por supuesto no puso faltar su A Don Ata y aparecen Yo vendo unos Ojos Negros o Pa' todo el Año entre los recordados del cancionero popular.
También mostró canciones autorreferenciales como: “Nunca me fui de chiquita” y “Brindis” (la que se ocupó de destacar como canción final y que la representa en estos momentos).
Previo al show ofreció una larga conferencia de prensa, donde mostró una muy buena predisposición para comunicarse y buenas y completas respuestas a las requisitorias sobre su carrera y el país hoy :”El argentino sigue fiel a su corazón, sigue en pie y manteniendo su dignidad, somos muy emocionales pero somos inteligentes y nadie nos va a engrupir, nos falta ponernos de acuerdo en cosas que son importantes y unificar nuestros criterios”.
Un festival quizás imprevisto para un hermoso día de septiembre reunió a chicos, jóvenes y adultos para aplaudir a esta chica que lentamente deja de ser el Tifón de Arequito para reinventarse a muy corta edad, a tiempo y con un crecimiento destacable y gratificante.