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Escuela de Bellas Artes segunda parte
Una llave puede abrir o cerrar
Por Roberto Corral
En el número anterior de FoCo nos habíamos acercado de manera introductoria a la que siempre denominaremos como Escuela de Bellas Artes, para recorrer algunos hitos en el transcurrir de este espacio que ya forma parte de nuestra cultura como pueblo.
Un lugar físico y humano que fue experimentando cambios, progresos y que a la postre fue presa del descuido y abandono oficial hasta nuestros días. Y que tuvo a la comunidad de su lado, para respaldarlo y reclamarlo hasta un punto, donde quizás la historia hará también su parte.
Recordemos que la primigenia Escuela de Cerámica pasó luego a ser Bellas Artes y en su etapa final Instituto de Formación Docente Estético Expresivo, siempre con una matrícula de alumnos creciente, siendo su directora, en la etapa final, la profesora Gloria Serrano. El derrotero de luchas y reclamos comienza cuando desde el Consejo de Educación de Río Negro se dictamina el cierre del mismo en el año 1997. A mediados de ese año y con semejante decisión se inicia un proceso que fue incorporando paulatinamente a toda la comunidad educativa de la escuela a la que sumó otra parte importante de la sociedad bolsonera.
Anteriormente a esta decisión del Consejo ya se venían realizando reclamos sobre el estado general del edificio y las condiciones nada propicias para el desarrollo de las clases y las actividades en la Escuela. Cuando se comunica esta determinación se deja abierta aparentemente una puerta con la promesa de elaborar una currícula para una instancia que podía llegar a estar en la órbita del Instituto de Formación Docente.
Todo esto debía definirse y fue algo que lamentablemente “estiró” el final. Ya finalizadas las cátedras en Bellas Artes, en 1998 se crea la denominada “Comisión para la elaboración del diseño de un ciclo introductoria intensivo para el profesorado en Arte”, para la cual fueron convocados docentes de plástica y música solamente y no de las áreas cerámica y teatro, todas las cuales comprendía la escuela desde siempre. Esta comisión y su trabajo estuvo supervisada por la dirección del Instituto de Formación Docente. El trabajo aquí fue arduo y se tuvo que realizar sin una currícula pre- establecida demasiado clara, máxime cuando dos áreas no estuvieron presentes. Trabajaron en la misma los profesores Flavia Scalía, Any Pellizzoni , Ana María Saéz, Nidia Bolland y Sergio Zárate.
Luego de algunos meses y con el lógico congelamiento de los reclamos generales de la comunidad ante una escuela que se cerraba y algo que teóricamente iba a comenzar, en otro sitio sin saber muy bien qué y cómo.
En el mes de septiembre de 1998 se entregó el trabajo final de esta comisión, donde se contemplaba la unión de educación formal y no formal, al incluir mas allá de las cátedras, el desarrollo de talleres de teatro y cerámica, donde pudieran capacitarse desde niños hasta adultos. La intensión era preparar en el caso del área formal- para la consecución educativa en el INSA de la ciudad de Roca, como una de las posibilidades, para lo cual hubo una importante junta de firmas de padres de alumnos con estas intensiones. La carrera programada aquí tendría mas alcances y podría ser ampliada, modificada.
Vamos a apuntar lo siguiente: La Escuela de Bellas Artes o el Instituto de formación estético-expresivo de El Bolsón era la única escuela de su tipo en toda la provincia, un sitio donde los jóvenes fundamentalmente iban a encontrar su formación terciaria sin necesidad de emigrar y donde se estaban formando en un área que distingue nuestra región.
Por otra parte en el Ministerio de educación provincial nunca hubo ni hay un área de educación artística. A través de una disposición se había comprometido a la continuidad de la Escuela, algo que finalmente diluyeron ex profeso.
También estuvieron contemplando la posibilidad de constituir un polimodal artístico, como tramo final del secundario, para luego ingresar a una carrera artística. Argumentando que no se creaban nuevas modalidades secundarias esta opción también se descartó, pero al poco tiempo Educación provincial creó la modalidad Agroforestería y más recientemente otra relacionada con informática.
Pasados unos meses, la gente de la Asociación Artística Cultural Sur solicitó el lugar para el desarrollo de talleres de diferentes temáticas artísticas y allí comenzó otra historia, algo mas reciente y conocida. Con esta inclusión, el Consejo provincial creyó o hizo creer que se tenía una continuidad, recordando a su vez, que nunca estableció apoyo alguno a las actividades del Centro Galeano y que lo que se desarrolla actualmente, mas allá de otras consideraciones, no tienen relación con una escuela o facultad o instituto de arte alguno.
Esta realidad con que se contaba y las perspectivas de perfeccionar una institución de formación artística, finalmente se esfumó. Aunque para ser absolutamente fidedignos, nunca se cerró oficialmente, algo que nos muestra una vez más que en esta Argentina se sigue trabajando con la improvisación, el engaño y la desidia.
Y nos quedará para el análisis posterior, hasta dónde nuestra comunidad en su totalidad acompañó o no, este proceso.
Mas que reflejar la historia de edificio en sí, como otros lugares de nuestro pueblo, la intensión fue acercarnos a un momento vivo que aún permanece en la memoria y que nos debería movilizar para insistir, como ciudadanos que queremos otras opciones para nuestros hijos, en la apertura de puertas.
Para cerrarlas, siempre habrá funcionarios ciegos y prestos.
Pero… finalmente ¿quién tiene la llave?...