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Silvina Labra: Con el arte en el alma
por Oscar Giménez 

Silvina Labra es diseñadora y tapicista. Una creadora que nutre el tejido en la urdimbre de su telar desde el alma, logrando imágenes y colores únicos. En esta ocasión, Foco propició el encuentro con otra mujer reconocida en el mundo de la palabra y la interpretación poética, como es Cora Gabras, quien descubre, en Silvina, a través de la charla, facetas íntimas de una artista apasionada.

 

Encuentro

El encuentro entre Silvina Labra y Cora Gabras, está precedido por un hecho en la vida de ambas, de la que Foco fue testigo cuando la tapicista y diseñadora le dijo a Cora “Una vez vos te acercaste y me dijiste. En tus ojos veo mi alma cuando era joven y me quedé helada.” Mientras la escritora y poetiza respondió “Tu mirada ahora, es como la mía cuando era joven”

SL En vos yo veía algo enigmático, atractivo y familiar, también. Aparte te veía como te vestías, como caminabas y me gustaba. Muy extravagante.

Cuando venimos las mujeres a El Bolsón, cambiamos los tacos por los borceguíes y sin embargo vos caminas vestida como si estuvieras por una calle de París, y en eso hay algo que me atrae.

CG Vos sos una de las pocas personas que yo vi acá que sonríe con los ojos. La gente sonreímos con la cara, con la boca y tú... cuando te ríes... te ríes! 

 

 

El diseño y el color

Cora comenzó indagando a Silvina por lo que más atrajo su atención “Me llamaba la atención la labor. Porque tu labor es el diseño, el color”

SL La tela es mi paleta de pintura, los colores, lo que armo ahí, tiene que ver con el teñido que hago de las lanas, hago los colores. No compro la lana con los colores y los uso.

CG ¿Te acordás cuando se te despertó esta pasión de trabajar con el diseño y el color en el telar?

SL Cuando dejé de estudiar la carrera de Veterinaria, estaba mucho en casa con mis dos hijos mayores, en aquel entonces muy chicos y tenía necesidad de hacer algo con las manos y lo que es telar, siempre me encantó. Me atraían las diferentes técnicas de telar que se utilizaban en diferentes países del mundo, que leía en revistas y de casualidad con una compañera, de un grupo de danza contemporánea al que concurría y así hablando en una reunión con una chica que no era amiga mía, ella me dice que hacía tapiz y le dije que por favor me conectes con esa profesora, con esa  maestra tuya porque me encanta.

Lo empecé como algo tipo terapia, porque estaba mal porque dejé la facultad, estaba muy absorbida por los dos chiquitos, porque en poco tiempo había formado una familia.

Cuando fui a ese taller, me apasioné con las lanas, los colores de las texturas y poder estar ahí y hacerlo yo, me enloqueció...me enloqueció. Aquella maestra es una tapicista muy conocida. Se trata de Tana Sachs, una diseñadora, que dibuja, pinta. Ella ahora dirige sus tapices, aparte es una persona alucinante, porque son talleres muy caros y ella vio en mí, que lo hacía bien, que me gustaba y me becó. Aprendí diseño con ella, dibujo, eran cosas que en ese momento no las podía pagar, éramos una pareja joven con dos niñitos, cuando la plata es justo para la comida y a veces menos, así que conmigo se portó de primera esta mujer.

CG Bueno... ella vio en vos esa gran pasión y tu talento también.

SL Y... sí, porque después me ofreció trabajo, trabajar con ella. Me ofreció compartir un grupo de trabajo de experimentación, de buscar cosas nuevas, nuevas técnicas y me ofreció tejer sus tapices, que para mí era todo un orgullo, era algo alucinante.

CG Tapices que luego ella firmaba

SL Claro, ella hacía el diseño, los dibujaba, pasaba el dibujo a la urdimbre. Eran tapices siempre muy grandes y después ella tenía sus tejedoras, que las dirigía, como un arquitecto dirige su obra, ella ya no tejía y uno aprende mucho así, aprende muchísimo.

Me acuerdo que una vez estábamos en el taller y le dije, la verdad que yo, Tana, sería la mujer más feliz del mundo si pudiera trabajar de esto y ganarme la vida con esto, que sea mí trabajo.

CG Ese deseo, esa visión que tenías en aquel momento, es la realidad de hoy.

SL Es mí realidad.

CG y que se concreta ya hace largo tiempo.

SL Sí, muchísimo. En aquel momento era una cuestión de la técnica, de querer hacer todo. Pero después realmente me di cuenta, que a la gente le gustaba lo que hacía y empecé a vender en Buenos Aires y con los tapices fue más que nada cuando llegué a Esquel.

Cuando llegué a Esquel, todo lo mío era... CG muy reconocido SL Claro, eso fue un placer total. Un estímulo que me permitió seguir adelante, ya como un trabajo. Bueno antes en Buenos Aires empecé a exponer, media amadrinada por Tana Sachs.

CG Cómo ves vos la exposición de tu obra

SL Más que nada los tapices, me encantaría hacer algo así (exponer) En Artemil fue cuando volví a exponer. Lo que sucede es que aunque no parece, soy muy tímida, me cuesta exponerme y ya el puesto de la feria es una gran exposición, es una gran vidriera.

CG La exposición en ámbitos cerrados a mí me parece que permite mayor admiración, permite mayor silencio y concentración para apreciar la obra.

SL Volver a diseñar especialmente, a mí me encantaría. En el primer Artemil estaba en medio de una crisis existencialista y no participé, pero en el segundo fue como que me incentivó en volver a exponer. En ese Artemil, me acuerdo que presenté un árbol, que me encantó como quedó, toda la gente me decía ¡Que lindo! Porque la gente solo había visto lo que hacía para la feria y no tenía trabajos muy grandes o son menos elaborados y ese árbol, que expuse en Artemil me costó. Lo dibujé, lo diseñé y salió como quise. Y con el elogio de la gente, me di cuenta que... Soy muy autocrítica y me cuesta mostrar lo que hago y Artemil me ayudó, porque todo ese grupo de gente, esa efervescencia que había y que después el público votaba y muchos eligieron ese tapiz. Me encantó. Te dan ganas de seguir trabajando, de seguir experimentando. Me puse a dibujar, que hacía mucho que no dibujaba.

CG Aparte de trabajar con las lanas o con las telas o con el hilo y merecerías trabajar con hilos de oro.

SL Me encantaría trabajar con hilos de seda. Tengo en mente, porque hay una tapicista que lo hace y me encantaría.

CG ¿Seguís, alguna inspiración, tenés en mente algún paisaje?

SL Como me ves ahora. Las mañanas mías, cuando los chicos están en la escuela, es contemplar el paisaje que se ve por la ventana mientras trabajo. Es el paisaje del (Cerro) Pirque y mí telar. Pongo música, escucho un poco de radio y después necesito silencio, apago todo y me quedo con mis urdimbres.

CG ¿Un día cotidiano, la tejedora trabaja, da un beso, elabora una comida?

SL Me encanta, la comida, cocinar. La Alquimia, la transformación de la comida, que es una transformación también. Tenso unos hilos verticales en la urdimbre, que no tiene nada y de pronto...shhhh...ves el dibujo.

CG Tus manos indican trabajo, la mano que va tejiendo. ¿Vos sabes el significado de la palabra aracno... aracné?  SL: ¡Es una historia! CG: Exactamente...ella tejía y tejía y va formando un gran tapiz, como es la vida.

Mayoría hay más metidos en la medicina.

CG ¿Qué otras artes ves involucradas en tus tapices, en tus colores, en tus tejidos?

SL Todo lo que es el tema del dibujo, del color, es algo que me fascina, la pintura, el dibujo también.

CG ¿Vos dibujas con lanas?

SL Hay muchos tapices, que he hecho, con dibujos abiertos, en donde jugaba con las dimensiones, los espacios. El tema de la textura, de sacar desde el interior.

 

 

Reencuentro con el alma

CG ¿Qué época del año te llama más?

SL El otoño, los colores del otoño los uso muchísimo. Vos sabes que a este lugar (en donde vive)  lo conozco desde que mis hijos mayores eran chiquititos, unos 23 años, siempre en verano y la primera vez que vine en otoño. Lloviznaba y a mí se me caían las lágrimas. No sabés lo que fue eso. Al llegar a la altura de Epuyén, ver los rojos, los naranjas, los amarillos. Además con la llovizna era un paisaje asombroso. Realmente lloraba del placer y la alegría, hace 17 años. Cuando me vine para acá fue tocar el cielo con las manos. Creo que todos, porque la vida es dura, pero tenés- esos picos de felicidad, que yo he logrado tenerlos.

Vos sabes Cora, que he tenido una educación muy atea, muy escéptica, mi viejo era socialista, vasco, muy ateo y es duro ser así. Cuando vine acá, fue como reencontrarme con mi alma, porque vi que había algo adentro, que acá lo saqué. ¿Cómo no va a haber algo superior? Yo era muy cientificista, estudiaba veterinaria, mi viejo es médico, demasiado. Acá me reencontré con algo, que evidentemente estaba, pero me reencontré con la naturaleza.

CG También con el horror, porque hay días invernales, terribles, en los que parece que se acabó el mundo, chocando con el ser, o no?

SL Tal cual. Este invierno particularmente.  Esa sensación la tuve y la tengo de meterme adentro mío, como nunca. En Buenos Aires, en donde en poquito tiempo formé una familia, con un acelere re-loco, de querer seguir estudiando a toda costa. Había cosas que yo, ni de mí conocía. Acá fue otra historia, todo cambió, cambió mi proyecto de vida, cambió todo. Mí manera de ver la vida, que hay otra cosa. No creo que en la muerte se termine todo. Nos vamos a encontrar todos, digo siempre. Para mí es así.