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José Duarte, pintando su aldea

Por Roberto Corral

 

“El compromiso tiene que estar en todo lo que uno hace y en un artista siempre”.

“A través del Arte se puede inferir, se puede cambiar la realidad, uno puede tratar de modificar, además de mostrar cómo son las cosas”, sentencia José y avanza: “El artista sólo lo muestra, no tiene que salir a decir: Yo quería esto…”

 

 

Hace 15 años que está en la Comarca Andina, llegó en el 91 con su familia después de una vida en Capital con mucha actividad artística y bullicio.”En general el artista es deslumbrado por lo que lo rodea, cuando cambié de hábitat cambió mi pintura, a mi me deslumbró el paisaje, el que yo había pintado solamente de memoria, alguna vez y que siempre se refería a un paisaje urbano. Por entonces reflejaba otras cosas. Pinté a las Madres de Plaza de Mayo, reflejé a los desaparecidos, la dictadura, las villas, la miseria y me amenazaron, estuve perseguido“.

José habla de otros momentos, necesidades de expresión diferentes. “Ahora estoy plasmando en un tiempo y un espacio determinado”.

 

VENDEME TU CUADRO, JOSECITO

Empezó a estudiar dibujo y pintura a los 12 años, con un maestro armenio y dos años después con otro italiano, con quien estuvo a lo largo de diez años y del que se transformó en su asistente. Su vocación estuvo manifiesta  o al menos latente, desde siempre.

A los 14 vendió su primera obra, el primer cuadro finalizado como él quiso. Fue a una amiga de su madre, que cada vez que llegaba a la casa materna insistía al joven José para que se desprendiera de la tela. A él le costó mucho hacerlo por lo que significaba el primer trabajo, pero luego estuvo satisfecho pues fue la manera de empezar a tener frutos de su trabajo y su arte, lo que le permitía obtener  sus propios materiales para continuar.

Sus pinturas, ya transcurridos los años de trabajo, exposiciones, viajes y constancia, están en Canadá, EEUU, España, Brasil, Francia, Chile y otros países, no por haber viajado personalmente, pero sí adquiridas por gentes de todas partes y una manera de viajar, ya que parte de sí mismo está en cada tela.

Duarte tomó cursos con diferentes artistas, uno de ellos el maestro Urruchúa y por muy poco no pudo estar en un curso especial que iba a dictar el maestro Antonio Berni, pero coincidió con su partida de este mundo.

“En Buenos Aires expuse en muchas galerías y la década del 70 fue muy particular, muy linda, tiempos de mas bohemia, de salidas y sueños.”

 

 

EL SUR VA PINTANDO…

José y familia, después de varios viajes en los 80 y de comprar su chacra se vienen a la Comarca definitivamente en 1991. A partir de allí estuvo dando clases en las escuelas de variada temática. Aquí cambia su motivo en las telas y aparece el paisaje o los paisajes para pintar esta zona, esta que empezó a ser su aldea. Pintando el mundo también.

“Aquí percibí que, a diferencia de lo que viví en Buenos Aires, los plásticos en general no se desesperaban por exponer, no había esa locura de allá y además en la ciudad es muy difícil tener espacio para hacerlo”.

“Aquí todo explotó con Artemil, en el 97”. En ese momento José estuvo desde los comienzos junto a Iktami Devaux y continuó en la coordinación de las dos ediciones posteriores, una experiencia que rescata fuertemente, como así también recuerda el tiempo y la energía que le demandó en desmedro de sus actividades.

José cree que ya es tiempo de que todos los artistas plásticos expongan más, incluso con los nuevos que han arribado en estos últimos años. Muchos, a su modo de ver, después de Artemil, que fue como un pico en todo sentido, se quedaron estáticos.

El profesor, en un tiempo de estadía en la zona construyó su casa,”porque no teníamos plata para pagar a alguien” y a partir de allí, con el andar se fue convirtiendo en constructor de oficio, fiel a cierta tradición de artistas de la región que cuentan con doble o triple actividad.

 

PURO TEATRO

Había algo en la personalidad de José o al menos en cómo se muestra él hacia fuera, que inevitablemente conducía a intuir su vocación teatral.

José es muy locuaz, gesticula, se apasiona en el relato y es poseedor de un particular histrionismo. Esto de por sí, no desemboca necesariamente en mi hipótesis anterior, aunque su historia me lo confirmó.

“Cuando tenía 12 años me dije a mí mismo o me propuse metas que fui cumpliendo. Allí pensé que sería pintor, actor y que  tocaría el piano. Estudié dirección teatral y puesta en escena. Después de unos años, junto a otros cinco actores y un director fui dueño de una escuela y un teatro, primero ubicado en una casona de Barracas que alquilamos y luego en dos semipisos en la calle Corrientes. Allá teníamos El Teatrito y detrás funcionaba la escuela, donde enseñaba Educación teatral, Teoría del Teatro e introducción a la foniatría.”

José fue actor del elenco estable y es autor de varias obras, así como de otros cuentos y relatos. “En el año 78 hicimos en el Teatro Bambalinas la obra “El centroforward que murió al amanecer”, de Agustín Giusani y allí en el hall pude exponer siete pinturas acerca de la vida del personaje principal Cacho Garibaldi, todo un sueño de conjugar las artes que se pudo plasmar”.

Duarte se muere de ganas de hacer teatro aquí, en la Comarca, algo que no ha hechos desde su arribo al Sur, pero espera las condiciones óptimas para ofrecer un espectáculo completo, con todos los elementos técnicos acordes:”no me gusta ser irrespetuosos con la gente que te va a ver, tiene que haber un excelente sonido, luces una puesta profesional”. Proyecta y espera…

Su otro sueño, el de tocar el piano, 25 años después del comienzo de su experiencia teatral, fue encarado aquí, hace sólo un año atrás, algo que está por ahora detenido, pero que también lo hace feliz.

  

DISFRUTANDO A PINCELADAS

“Tiene que haber un compromiso del artista. No tiene sentido hacer por hacer. Y pinto porque trato de mostrar mi lugar, mi pueblo. No me interesa pintar sobre los griegos, los romanos, algo que no vivo ni viví y que otros ya lo hicieron, yo lo hago con lo que transito día a día”.

“Yo disfruto todo el proceso de armar una obra. Cuando uno piensa lo que va a hacer en la tela, avanza mas con la mente de lo que llevás hecho y seguís pensando en cómo va a quedar, allí te agarra una angustia, un sufrimiento y vas alterando permanentemente. Yo arranco con una idea y después me encamino y vamos a ver cómo queda finalmente…”

 

¿Qué escucha hoy, qué está haciendo Juan?

“En estos momentos puedo decir que la percusión en general es mi hobby y la batería mi instrumento. Voy experimentando con los diferentes instrumentos de percusión y además están siempre mas a mano y lo voy incorporando después a la batería y exploro en forma constante, a modo de laboratorio”.

Hoy en día Juan está escuchando e incorporando mucho de los folklores del mundo, encontrando la riqueza en el abanico universal de posibilidades. Los ritmos de estas tierras “que están teniendo paulatinamente su identidad”

Y reconoce la heterogeneidad de los artistas y la música hecha en esta latitud y destaca como fenómeno que la gente que llega al lugar, el visitante, busca y compra los discos con la música que aquí se hace.

 

Cambios… soplan otros vientos

Juan con familia se viene a la Comarca en el 86. Sale de Buenos Aires en un momento muy justo de su andar musical, con mucha actividad y aquí pasa un tiempo prudencial hasta retomar un ritmo como el que actualmente desarrolla.

Desarrolla aquí un intenso trabajo con la Murga Guacha, sobre todo en el  arranque y cuando ésta tomó bastante forma, como instructor y brindando el primer seminario de murga, con lo que tuvo su experiencia orquestal, ya que trabajar con voces e instrumentos diversos agregó un interesante grado de complejidad a su experiencia artística.

Otro proyecto que llevó adelante y que recuerda con intensidad es la Escuela de Música Itinerante, algo que llegó a 5000 chicos de escuelas de toda la región y que motivó otras cosas, un proyecto que llegó a la provincia de Río Negro. Trabajó en su momento con la Asociación Sur y fue básicamente el llevar las clases a todas las escuelas “fue un trabajo múltiple, me encanta enseñar y uno de los hitos fue una presentación en el Gimnasio Municipal con 70 chicos músicos en el escenario celebrando el Día de la Música”.

“En lo particular, me he dedicado mucho a aprender en las formas de tocar, explorando en un mismo género, por ejemplo, las diferentes posibilidades y opciones interpretativas”.

Y Juan puede alardear de haber participado de espectáculos diferentes, acompañado a los más variados músicos e intervenir en muchos géneros musicales.

Aquí aparece otra faceta en su vida, que tiene que ver con la producción y la generación de espacios para la actividad artística.

Así, nos cuenta, surgió en su momento en Camping Musical Confluencia, allí en su chacra, un Piano-bar con espacio para realizar las primeras jam-session en la Comarca.. Algo que con un tiempo mas fue dando lugar a la creación de La Fuente (ubicada en la esquina de Perito Moreno y Dorrego y que FOCO historiara en números anteriores).

“Allí estuvimos cuatro intensos años, dando cabida a diferentes géneros musicales y entornos”, donde Nora Gertzterman y Juan, a puro corazón y ganas fueron dando forma al casi único sitio en ese momento, dedicado a la música y la expresión artística, junto con la posibilidad de salida nocturna diferente, especialmente para los adultos de la zona.

“Allí, en La Fuente, hicimos el Primer Encuentro de Músicos de Jazz, en 1997, lo que fue dando lugar paulatinamente a la conformación de Patagonia Jazz”.”Se fue armando una banda estable, con algunos músicos que se acercan allí definitivamente al jazz y a fuerza de voluntad nace El Bolsón Jazz Festival”.

Cronológicamente hablando, llega luego la Escuela de Música “La Clave”, también junto a Nora y la convocatoria a varios profesores de diferentes instrumentos “los seres genuinos que enseñan música”, trabajando allí por espacio de 5 años con otro cúmulo de valiosas experiencias.

Volviendo al Festival de Jazz, un proyecto que se fue autogestionando y que siempre es así y mantiene esa característica, apoyos más o apoyos menos.

“El Festival es algo que ya no se puede parar y que año tras año va tomando su propia dimensión y una vida propia, independiente de nosotros”.

 

Movedizo y certero a la hora de dar golpes…

“Actualmente estamos enfocados en abrir más canales para llevar lo que estamos haciendo a otros lugares, y ya estoy trabajando en el armado de una gira por las provincias de Río Negro y Chubut tocando con otros músicos, primero con gente del valle rionegrino”.

 

¿Qué disfruta más Juan en el proceso creativo?

“Sin dudas, el tocar en vivo, en definitiva todo lo hago para tocar y que la gente me escuche. Tenemos aquí en la zona un público exigente, que escucha y es sumamente exigente, vale la pena ser un músico para la gente de acá”

A Juan le gusta mucho la camaradería que se da en los encuentros o en los contactos  con otros músicos, lo que le va otorgando experiencias a diferentes niveles, “Andar y crecer…”

Y establecer un diálogo con la gente “yo lo hago con los parches y los platillos”, de esa interacción constante está orgulloso. En ese transcurrir, el músico sigue estudiando, experimentando, escuchando (“sigo admirando  lo afro y el jazz latino”).

 

Andar y crecer

Parece ser la consigna o su mapa de territorio en la vida y en la música, lo que es la misma cosa en él.

Y parece también no haber pasado mucho tiempo entre aquel chico que golpeaba excitado y feliz las mesas, junto a sus primos en las fiestas familiares y este también entusiasta disfrutador de un tipo de comunión muy especial…. La que se da entre la gente que recibe sus vibraciones y dos manos guiadas por su corazón y un incontenible espíritu de libertad.

 

Las luces y las sombras son las que le van dictando, le van diciendo cómo seguir, “son el arma con las que ataco a quien me observa, los contrastes, mis muestras se llaman así: Luces y sombras”

“A mí no me hace falta otra cosa, ya con el paisaje que tenemos, nos podrán cortar algunos árboles, que modificará el lugar ese pequeño, pero el paisaje global quedará. Yo transito el camino El Bolsón - Lago Puelo varias veces al día, así que observo a la mañana, la tarde, el lunes, martes… en el otoño, el invierno…tengo muchísimo para mostrar”

Entre sus proyectos inmediatos, está el de preparar una muestra sobre La Trochita en El Maitén, para lo que ya está estudiando y abocetando y luego algo que denominará Mis Vecinos: “ese vecino puede ser Beto, Pepe, Cacho o El Piltri, el Río Azul o el Curru”.

“Cada uno elige cuál es su compromiso”, vuelve a apuntar en el final…

 

José Duarte ha elegido ser el reportero de estos paisajes, en este espacio- tiempo preciso, de un lugar en el planeta que está cambiando, como todos, pero que muchos no queremos sea alterado tan pronto.

Con el idioma de las luces y las sombras y los colores que justifican su existencia, el artista que se deslumbró al llegar y que se sigue asombrando en cada recorrido, nos muestra, nos llama, nos recuerda dónde estamos y cuan responsables somos todos, de integrarnos a esta belleza.

Esa es la tarea que se impuso este buscador, que trabaja, proyecta, espera y que nos dice que siempre se está a tiempo para celebrar con todos y brindar por el arte.