FOCO 32 > ÍNDICE > EL ARTE EN PERSONA

 

Juan Merlo

Golpe a golpe… sueño a sueño

Por Roberto Corral

 

Infatigable caminador de senderos que lo llevaron a encuentros con la gente, con los músicos, proyectos, la naturaleza y una vida nueva.

Acostumbrado a golpear tambores, también golpeó puertas que se abrieron y se siguen abriendo…

 

 

Una infancia habitada por sonidos, por murgas y corsos en el barrio allá en Lugano.

Y el contacto permanente con la música a través de una familia afín a ella “Mamá tocaba el acordeón e integró mucho tiempo una banda de jazz”, muchos integrantes de la familia hacían música. En ese ambiente, de fiestas donde los más chicos acompañaban con golpes en las sillas y mesas, se fue gestando el alma del futuro percusionista.

“Cuando tenía 11 años ya se aceptó que podía empezar a estudiar y ahí comencé con el baterista del barrio. A los meses de trabajar con palillos en una tablita de goma, mi madre me puede comprar la primera batería, con un platillo Estambul fenomenal que aún conservo” (como así también la carta de la mamá acompañando el regalo, lo que Juan cuenta emocionado).

Ese primer encuentro con el instrumento fue extensísimo e inolvidable. “De allí en mas, mientras estudiaba fue integrando varias bandas hasta que entre los 18 y 20 años formó parte de un grupo de tango contemporáneo, tocando en varios boliches tangueros, donde adquirió una experiencia que él valora mucho. Luego con la agrupación Andén Latino (que combinaban música rioplatense, tango y poesía) con presentaciones que recuerda también con mucho afecto.

“Los contactos y relaciones me  fueron llevando, como engranajes hasta el jazz” y fue Horacio López , quien había sido baterista de Dino Saluzzi, su maestro por un tiempo importante, con quien mantiene una añeja amistad.

Alguien le dijo una vez a Juan, que un músico no es de jazz, sino músico de toda la música y que puede hacer jazz también. Una consigna que lo ha acompañado en su vida, ya que hoy por hoy y a la vista de su carrera y trayectoria artística, ha participado de los mas diversos géneros y estilos, lo que le ha otorgado una ductilidad difícil de hallar en cualquier músico.

Siempre atento a encontrar su propio sonido o color particular “lo mas importante de aprender es llegar a ser uno mismo, uno arriba a ser el mejor baterista que vas a conocer, incorporando lo mejor de éste o aquel, pero siendo vos, lograr tu personalidad. Tenés que encontrar tu forma de mover la emoción hacia el otro”.

Sin dudas, el Jazz ocupa un lugar muy destacado en Juan:”El jazz es muy tentador para el baterista y permite interrelacionarse con los demás músicos al instante, es una constante conversación y como integrante de la agrupación tiene su momento de libertad, es ideal”.

 

 

¿Qué escucha hoy, qué está haciendo Juan?

“En estos momentos puedo decir que la percusión en general es mi hobby y la batería mi instrumento. Voy experimentando con los diferentes instrumentos de percusión y además están siempre mas a mano y lo voy incorporando después a la batería y exploro en forma constante, a modo de laboratorio”.

Hoy en día Juan está escuchando e incorporando mucho de los folklores del mundo, encontrando la riqueza en el abanico universal de posibilidades. Los ritmos de estas tierras “que están teniendo paulatinamente su identidad”

Y reconoce la heterogeneidad de los artistas y la música hecha en esta latitud y destaca como fenómeno que la gente que llega al lugar, el visitante, busca y compra los discos con la música que aquí se hace.

 

Cambios… soplan otros vientos

Juan con familia se viene a la Comarca en el 86. Sale de Buenos Aires en un momento muy justo de su andar musical, con mucha actividad y aquí pasa un tiempo prudencial hasta retomar un ritmo como el que actualmente desarrolla.

Desarrolla aquí un intenso trabajo con la Murga Guacha, sobre todo en el  arranque y cuando ésta tomó bastante forma, como instructor y brindando el primer seminario de murga, con lo que tuvo su experiencia orquestal, ya que trabajar con voces e instrumentos diversos agregó un interesante grado de complejidad a su experiencia artística.

Otro proyecto que llevó adelante y que recuerda con intensidad es la Escuela de Música Itinerante, algo que llegó a 5000 chicos de escuelas de toda la región y que motivó otras cosas, un proyecto que llegó a la provincia de Río Negro. Trabajó en su momento con la Asociación Sur y fue básicamente el llevar las clases a todas las escuelas “fue un trabajo múltiple, me encanta enseñar y uno de los hitos fue una presentación en el Gimnasio Municipal con 70 chicos músicos en el escenario celebrando el Día de la Música”.

“En lo particular, me he dedicado mucho a aprender en las formas de tocar, explorando en un mismo género, por ejemplo, las diferentes posibilidades y opciones interpretativas”.

Y Juan puede alardear de haber participado de espectáculos diferentes, acompañado a los más variados músicos e intervenir en muchos géneros musicales.

Aquí aparece otra faceta en su vida, que tiene que ver con la producción y la generación de espacios para la actividad artística.

Así, nos cuenta, surgió en su momento en Camping Musical Confluencia, allí en su chacra, un Piano-bar con espacio para realizar las primeras jam-session en la Comarca.. Algo que con un tiempo mas fue dando lugar a la creación de La Fuente (ubicada en la esquina de Perito Moreno y Dorrego y que FOCO historiara en números anteriores).

“Allí estuvimos cuatro intensos años, dando cabida a diferentes géneros musicales y entornos”, donde Nora Gertzterman y Juan, a puro corazón y ganas fueron dando forma al casi único sitio en ese momento, dedicado a la música y la expresión artística, junto con la posibilidad de salida nocturna diferente, especialmente para los adultos de la zona.

“Allí, en La Fuente, hicimos el Primer Encuentro de Músicos de Jazz, en 1997, lo que fue dando lugar paulatinamente a la conformación de Patagonia Jazz”.”Se fue armando una banda estable, con algunos músicos que se acercan allí definitivamente al jazz y a fuerza de voluntad nace El Bolsón Jazz Festival”.

Cronológicamente hablando, llega luego la Escuela de Música “La Clave”, también junto a Nora y la convocatoria a varios profesores de diferentes instrumentos “los seres genuinos que enseñan música”, trabajando allí por espacio de 5 años con otro cúmulo de valiosas experiencias.

Volviendo al Festival de Jazz, un proyecto que se fue autogestionando y que siempre es así y mantiene esa característica, apoyos más o apoyos menos.

“El Festival es algo que ya no se puede parar y que año tras año va tomando su propia dimensión y una vida propia, independiente de nosotros”.

 

Movedizo y certero a la hora de dar golpes…

“Actualmente estamos enfocados en abrir más canales para llevar lo que estamos haciendo a otros lugares, y ya estoy trabajando en el armado de una gira por las provincias de Río Negro y Chubut tocando con otros músicos, primero con gente del valle rionegrino”.

 

¿Qué disfruta más Juan en el proceso creativo?

“Sin dudas, el tocar en vivo, en definitiva todo lo hago para tocar y que la gente me escuche. Tenemos aquí en la zona un público exigente, que escucha y es sumamente exigente, vale la pena ser un músico para la gente de acá”

A Juan le gusta mucho la camaradería que se da en los encuentros o en los contactos  con otros músicos, lo que le va otorgando experiencias a diferentes niveles, “Andar y crecer…”

Y establecer un diálogo con la gente “yo lo hago con los parches y los platillos”, de esa interacción constante está orgulloso. En ese transcurrir, el músico sigue estudiando, experimentando, escuchando (“sigo admirando  lo afro y el jazz latino”).

 

Andar y crecer

Parece ser la consigna o su mapa de territorio en la vida y en la música, lo que es la misma cosa en él.

Y parece también no haber pasado mucho tiempo entre aquel chico que golpeaba excitado y feliz las mesas, junto a sus primos en las fiestas familiares y este también entusiasta disfrutador de un tipo de comunión muy especial…. La que se da entre la gente que recibe sus vibraciones y dos manos guiadas por su corazón y un incontenible espíritu de libertad.